Tipos y manifestaciones de acoso escolar

A pesar de que llevamos meses realizando publicaciones en el blog relacionadas con el acoso escolar nos parece importante incidir sobre sus tipos y posibles manifestaciones, ya que este fenómeno va mucho más allá de la agresión físico y/o verbal y muchas veces no somos conscientes del alcance que puede tener.

De esta manera, para poder identificar posibles casos de acoso escolar entre nuestros/as compañeros/as y, así, ofrecerles nuestra ayuda o pedirla a algún miembro de la comunidad educativa, necesitamos conocer las formas en que se produce.

Como ya os contamos en una de las entradas de abril, el acoso escolar o bullying (su término en inglés), es toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre alumnado, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.

Por tanto, existen diferentes tipos de Bullying:

  • Social: también denominado “acoso en relaciones”, ya que se basa en dañar la reputación o las relaciones de una persona.
  • Psicológico: tiene como objetivo dañar la autoestima de la víctima y fomentan su sensación de temor.
  • Verbal: consiste en decir cosas desagradables sobre la persona.
  • Físico: hace referencia a conductas agresivas. Estas pueden ser contra la persona o contra sus pertenencias.

Alguno de estos tipos de acoso es más sutil que otros y, si a esto le sumamos que el/la agresor/a o agresores/as suelen cuidar que las personas adultas no lo descubran, es de gran importancia que se conozcan las posibles manifestaciones de cada tipo para poder detectarlo e intervenir. Vamos a ver algunos ejemplos:

Infografía sobre los tipos de acoso escolar. YMCA. 2020

Ahora ya sabemos que acoso escolar no es solo sinónimo de maltrato físico o de agresión verbal, sino que pueden darse otras variantes que hacen el mismo daño, o incluso más, a las personas que lo sufren. Y es que, independientemente del tipo o tipos de acoso que se sufra, en todos ellos existe el daño psicológico.

En cualquier caso, en todo tipo de acoso escolar se ven implicadas tres protagonistas. Cada uno/a de ellos/as tiene su parte de responsabilidad:

  • Agresor/a o agresores/as: alumnos/as que molestan o agreden a la víctima. Suelen mostrar un tipo de dominación permanente,  con imposición y muestras de poder.
  • Víctima: alumno/a que sufre el acoso. Suelen ser tímidos, con dificultades en sus habilidades sociales, tienen problemas para expresar sus pensamientos y deseos, suelen tener pocos amigos/as, etc.
  • Testigos o espectadores/as: alumnos/as que conocen lo que suceden y que, o incitan al agresor o agresora a que molesten a la víctima, o guardan silencio e incluso se suman a las agresiones por miedo a convertirse ellos/as mismos/as en víctima.

Por el perfil de las víctimas, del agresor/a o agresoras/as, y por el especial cuidado que ponen para que las personas adultas no se enteren, se vuelve fundamental el papel de los espectadores/as para denunciar este tipo de hechos y que se genere así una red de ayuda y apoyo a las víctimas.

Por todo lo visto, es tan importante que seáis capaz de reconocer casos de acoso escolar (sea cual sea su forma), y que tengáis las suficientes herramientas para poder actuar ante estas situaciones. Así, si veis comportamientos extraños en algún compañero o compañera (tristeza, apatía, miedo…), o si sois testigos de que ciertas actitudes de otros/as molestan o incomodan a la persona que las sufre (ya sabemos: no solo empujar o pegar, si no también humillar, poner motes despectivos, aislar, aprovecharse de algún rasgo físico o personal para atacar…), puede estar en vuestra mano ser esa persona que ayude a frenar esta situación. Seguid leyéndonos para continuar con este aprendizaje. El acoso escolar solo se puede parar actuando desde el propio alumnado… ¡Sé partícipe de este cambio!    

Todo lo relacionado con las consecuencias derivadas del acoso escolar las veremos en el blog en próximas publicaciones.  ¡No te lo pierdas!

Mientras tanto, ¡comparte, difunde y deja tus opiniones y comentarios aquí abajo!

Abiert@s y asertiv@s

La asertividad, como habilidad social y comunicativa, consiste en saber expresar lo que se piensa o se quiere de manera clara y respetuosa, considerando la existencia de otros puntos de vista y sin ser agresivo/a o pasivo/a.

Este rasgo nace de la premisa de que debemos respetar para que nos respeten.

Los 3 estilos de comunicación.

Todos las personas tenemos un estilo preferente de comunicación, ya sea el pasivo, el agresivo o el asertivo. Vemos a continuación las características de cada uno de ellos:

Los modelos de conducta guían nuestro aprendizaje y lo sitúan en un estilo de comunicación u otro.

Por tanto, la persona no nace siendo asertiva, cultiva su habilidad socialmente y la refuerza con el paso del tiempo. Nuestra imitación y el apoyo recibido de las conductas en la esfera colectiva y la observación de los modelos de nuestro entorno, ya sea en núcleos familiares, de amistad o laborales, condicionan el estilo final que adoptamos.

De esta forma, si el soporte ha sido positivo, nos inclinaremos más por actitudes asertivas; mientras que, si por el contrario las conductas asertivas han sido castigadas por el entorno, nuestra asertividad mutará en comportamientos agresivos o pasivos.

Los rasgos que suelen tener las personas asertivas son:

Existen técnicas que ayudan a desarrollar la asertividad de forma eficaz como son:

La asertividad como otras tantas habilidades no nace de un “talento natural” sino de un aprendizaje a través de las experiencias personales y como todo aprendizaje se puede desarrollar a través de técnicas y estrategias que podemos integrar en nuestro repertorio de conductas.

Por tanto si actualmente tu estilo de comunicación es pasivo o agresivo, recuerda que puedes aprender a ser asertivo, lo cual te ayudará a establecer relaciones sinceras y satisfactorias.

Para más información, te invitamos a darle play al siguiente vídeo: