Autoconocimiento y autoconcepto

¿Qué sabemos del autoconcepto?¿Te conoces a ti mismo?

El autoconcepto, concepto de sí mismo, equivale a autoconocimiento, el cual pasa a ocupar un lugar central en la adolescencia.

En esta etapa tiene lugar la construcción de la propia identidad. Esto, como veremos más adelante, se relaciona con el bienestar personal a lo largo de toda la vida.

Por tanto, poned atención porque es muy importante saber desarrollar un autoconcepto positivo desde la adolescencia. Esto nos va a dar herramientras para enfrentar, en el futuro, problemas psicológicos y de adaptación personal.

El autoconcepto de una persona no es una variable independiente y aislada que se desarrolla por sí misma, sino que viene influida, determinada e íntimamente relacionada con otras variables de la vida social: la educación familiar, las interacciones con los/as compañeros/as y con los/as profesores/as, los medios de comunicación, los grupos de pertenencia, etc.

Es importante darse cuenta de que la autoimagen no coincide necesariamente con la realidad. La gente puede tener una autoimagen inflada y creer que las cosas son mejores de lo que realmente son. Aunque, por el contrario, las personas son generalmente propensas a tener autoimagen negativa y percibir o exagerar los defectos o debilidades

¿PARA QUÉ NECESITAMOS UN BUEN AUTOCONCEPTO?

Tener un autoconcepto positivo es la base del  buen funcionamiento personal, social y profesional. Frente a una misma experiencia personas/alumnos/as, con distintos autoconceptos, le dan diferentes significados, pudiendo ser limitantes.

¿Para qué sirve conocerse a uno mismo?

Dos ejemplos para visualizarlo:

a) En el ámbito académico:

Si a un/a alumno/a que tiene mal concepto de sí mismo le sale bien un examen, probablemente pensará: “Mira qué suerte he tenido, pero ya veremos cómo me sale el próximo”, es decir, que no atribuye el éxito a sí mismo sino a la suerte, un factor externo.

En cambio, un/a alumno/ con autoconcepto positivo pensará “me ha salido bien, es lo que esperaba, porque es lo que me suele ocurrir” y si le preguntáramos por su próximo examen, seguramente nos diría: “Si todo sigue igual, espero resultados semejantes”, lo que nos parecería una respuesta sensata, que además, demuestra confianza en sí mismo/a.

b) En el ámbito personal:

A la hora de elogiar a otra persona diciéndole: “Qué bien te veo, qué buen aspecto tienes” es posible que la persona que estuviera contenta con su aspecto físico aceptara el elogio, lo agradeciera y reconociera. Por el contrario, el mismo elogio dirigido a una persona descontenta con su físico no sería recibido igual y quizá nos contestara: “Qué va, ya me gustaría”.

De estos dos ejemplos podríamos extraer que el autoconcepto nos influye poderosamente:

  • INFLUYE EN EL APRENDIZAJE al influir en las expectativas, en los niveles de aspiración y en los objetivos que se plantea una persona. El grado de autoconcepto empuja al sujeto a estar más o menos decidido a hacer una tarea (rendimiento) y empuja a proponerse unas metas más o menos elevadas: AUTOMOTIVACIÓN.
  • INFLUYE EN LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS porque mediatiza los procesos personales (desarrollo afectivo) e interpersonales y filtra la información que le llega.

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